31 ago 2013

DEFENSA



"También yo he sentido la inclinación a obligarme, casi de una manera demoníaca, a ser más fuerte de lo que en realidad soy"

 SOREN KIERKEGAARD

La escuela media está ubicada en el centro de la llamada zona roja de la ciudad. Allí no entran los taxis, ni los remises, ni las ambulancias. La gente del barrio desconoce la habitualidad de llamar un delivery, sabe que en un curriculum siempre hay que poner la dirección de un pariente que viva en otro barrio y acepta que no se puede pasar de la avenida. 
Cierta vez, un profesor les pidió que completaran una encuesta en la que había que marcar las opciones SIEMPRE, MUCHAS VECES, POCAS VECES Y NUNCA. 
Una de las preguntas era: "¿Te sentís discriminado?" Todos respondieron: "NUNCA".
El profe interpretó que a pesar de lo evidente, los chicos no tenían conciencia de exclusión y se quedó contento.
Yo, que sé poco de ciencias, entendí otra cosa... entendí que los pibes ya tenían bastante con lo diario como para que encima tuvieran que asumirse como discriminados. Entendí que los pibes estaban tratando de hacer de cuenta que la cosa no les importaba... que no sufrían. Entendí que los pibes estaban confirmando algo de dignidad.

21 feb 2013

EL GRAN PASO


      Que Firpo, el compuestímo profesor, haya decido contraer matrimonio es una noticia que conmovió a varios excepto a Varzotti.

-Me lo imaginaba…
-¿Qué opinás?
-Si te gusta…
-Viejo, no es que me gusta, la quiero…¿Vos sabés lo que me cuesta a mí querer a alguien?
-Hace más de treinta años que te conozco. Lo sé.
-Por iglesia…

   Varzotti se atraganta con el apenas cortado, se limpia con la hoja de un examen recién tomado, se repone y repregunta:

-¿Católica?
-Sí, la San José…
- ¿Para qué?
-Porque ella siempre soñó con la ceremonia, y el cura, y los padrinos…A mí me da igual y si a Laura la hace feliz…
-Ta, ta…
-Sos el padrino.

   Varzotti no se atraganta sino que escupe el último sorbo como si alguien le hubiera golpeado la espalda. Firpo se pasa una servilleta por la cara y le alcanza a su amigo el vaso de soda.

-Lo puedo pensar?-pregunta Varzotti con la voz agudizada por la sorpresa.
- Si lo pensás no me caso más, viejo!
-Entonces dale.¿Me pongo el azul con la corbata verdecita?
-No!, el azul sí, pero con la de rayitas que te regalé cuando titularizaste.
-¿Esa?
-Esa.
-Pero a vos te gusta?
-Si te la regalé es porque me gusta!
-No, me refiero a Laura…
-Es buena mina, macanuda…
-Entonces buscate otro que te haga de pingüino…
-No seas hijo de puta…¡Me gusta, pedazo de boludo! Me gusta!
-Hasta ahí quería llegar. Con, esa puteadita ya diste el gran paso. Ahora seguí. Pagá y prestame los zapatos negros.

8 feb 2013

Muy Natural


    
         Entre sus muchos títulos, Varzotti (acaso el último de los integracionistas)  posee uno de Profesor en Cs. Naturales.
En virtud de ello, se reproduce a continuación una interesante postura respecto de ciertas relaciones (que hizo conocer en el marco desregulado y libre de un asado con amigos):
“Uds. saben que me gustan las buenas síntesis… El reduccionismo de una mirada parcial y acotada no responde jamás a una pregunta y nadie puede esgrimir verdades absolutas… Por eso, mis queridos Lily y Mario, todo análisis sobre el amor termina siendo pobre… No por nada es tema histórico de juglares o poetas… Es un asunto con aristas infinitas, abierto, inacabado. Fíjense nomás que si abordamos la cuestión a la luz de la teoría del cerebro triuno1, se nos van a la mierda las especulaciones, las florcitas, los corazones y toda boludería que se te venga a la  mente. Porque todos nosotros, todos, le asignamos un lugar exiguo, subsidiario y accesorio a la biología… sin embargo, las ciencias naturales nos sacan de apuro y a veces son ellas las que nos cantan las cuarenta cuando nos empecinamos en laberintos de significantes… Vos Lily, te hacés cruces cuando escuchás las palabras “macho” y “hembra”  pero te digo una cosa, si te olvidás de lo biológico, estás dejando afuera algunos datos útiles para hablar de tu tema favorito, el amor. 


Nota I:  La teoría de cerebro triuno del Dr. Mclean, se basa en dividir el cerebro en 3 partes. Una primera estructura llamada REPTÍLICA, que es la que nos lleva a realizar actividades cotidianas para nuestra subsistencia: Comer, dormir, hacer el amor... Una segunda estructura llamada LÍMBICA o emocional que es la responsable de que nos emocionemos, nos enamoremos u odiemos. Y una tercera estructura denominada NEOCORTEZA, es la que nos permite pensar y soñar despiertos, así como crear cosas nuevas. 

Nota II: Luego de esa charla, aquella misma noche, Lily y Mario hicieron el amor hermosamente olvidando toda teoría y arrojándose simple y sencillamente al Deseo.

7 feb 2013

Recambios




Hay que tener paciencia para escuchar a Roberto. Quizás, los más de treinta años de amistad funcionen como antígeno, pero juro que algunas veces, cuando ni la audición flotante lo permite, quiero mandarlo al carajo.
Él mismo sabe que sus contradicciones son evidentes y marcadas, pero juega a que las dicotomías no son tales y se empeña en ensayar una personalidad lineal, metódica y conservada.
Suele cambiar de opinión en minutos, pero con ardides simula que ambos pensamientos son complementarios. Por eso, este hombre palimpsesto, muestra horrores y maravillas cuando se lo rasca un poco.
Una vez, se refutó a sí mismo cuatro veces consecutivas (en el lapso de una hora) con  dispares argumentos que dejaron a sus interlocutores en pelotas.
Sin ir más lejos, abandonó el tenis por tratarse de un deporte solitario por lo que ahora se lo ve a diario, en el club, jugando al frontón sin nada más que él, su paleta, la  pelota y una  pared.
Pero, a ver… en este instante lo tengo frente a mí. Parece convencido. No se retracta de soslayo como hace siempre. Confirma. Sostiene. Parece un tipo libre. Parece enamorado.


30 ene 2013

LOS PILARES DE ELENA

Hace poco sumamos a un invitado que, al igual que el personaje de su relato, prometía nuevas entregas. Y parece que ambos cumplieron


 I.
Elena Setecasse se está quedando sin su luz. La está perdiendo por los poros de su blanca piel y en los suspiros que le brotan de adentro, contínuamente y sin motivo justificable. Elena sin su luz ya no es un pámpano tierno de viñedo nuevo. Tampoco una dulce corola ofrecida a lo vivo.
Elena se ha vuelto un cerebro brillante, una enorme, potente y certera máquina de trabajo.
Hoy no sería capaz de repetir esa intensa cabalgata para inundarse en sudores hasta mojarse las bragas. Hoy Elena es suspiros y nostalgias.

II.
Elena Setecasse oye su nombre en voz desconocida. Solo su nombre, pero como jamás lo ha oído.
Elena Setecasse busca al osado entre sorprendida e irritada. La figura que se aleja no es sin duda un dios pagano y por su traza, muy dudosa ha de ser su sapiencia. Sin embargo, su nombre en esa voz...
Elena Setecasse siente un estertor de muerte y al instante en sus altares estallan inflamados todos sus pebeteros.
Solo hizo falta su nombre en una voz desconocida. Solo su nombre como jamás lo había oído.

III.
Elena Setecasse ha recuperado su luz. Es un pámpano tierno de viña nueva, una corola abierta a la vida. Es nuevamente.
Gloriosamente Es.
Elena Setecasse hoy mantiene sus altares pulidos, plenos sus pebeteros, viva su luz.
Solo fue preciso su nombre en esa voz desconocida.
Solo fue preciso su nombre como jamás lo había oído.
Tiene su luz y la figura de esa voz se le pierde en el gentío de una riada humana.
Tiene su luz de nuevo, es una oferta incalculable a la vida.


F.B

27 ene 2013

Del mito al logos


   Conocí a Blanca Marini en una fábrica donde ella se desempañaba como jefa de planta. Por entonces ya tenía unos cincuenta años y se la nombraba por su soltería.
   A ella, poco parecía importarle que aquellas muchachas conformistas la mirasen con pena por su falta de hombre. Pues, para Blanca, la paciencia y el rigor selectivo se le imponían como virtudes fundamentales y esperaba desde la adolescencia al caballero adecuado y pertinente para dar el sí.
   La china Basualdo  se burlaba y decía que a la autoritaria no se le acercaba nadie y que tenía noticias de un Juárez de la sucursal que la llevó al cine y huyó desesperado buscando cualquier aire de la calle.
   Pero una noche, mientras dormía, Zeus visitó a la jefa  que, desprevenida, se entregó sin más a su colega que la amó perfectamente como sólo un dios lo hace.
   Luego despertó inquieta y perturbada. Recordaba una lengua suave y una mano en el lugar exacto.
   Días más tarde, en un café, aceptó la invitación de un pelado mal entrazado que le resultó humano, no demasiado sino  bien humano...

8 dic 2012

El invitado

Tiene todos los vicios y conductas obsesivas de quienes escriben compulsivamente, sublimando vaya a saber qué trauma inicial. Lo conozco, me conoce desde hace veinte años, se duele por el desamor  transitado, lo acompaño en sus pérdidas. Me pide que no dejemos en el abandono este blog y a partir de dos frases mías me regala este relato  breve -con lo que le cuesta lo breve- para decirme una vez más que está allí, pa' lo que guste mandar.
 DianaFRos



       Elena Setecasse montó su animal antes de que el amanecer fuese gestado, no cerró la tranquera y reclamó un andar de ritmo ligero. Llevaba una luz adentro y andaba enceguecida
    Creció el día con el sol tan quemante como la luz que llevaba adentro. Eso no la detuvo y a la mitad de la jornada sudaba copiosamente. Revueltas, húmedas, sus mechas se le pegaron en la cara, hilos líquidos chorreaban entre sus pechos y seguían cuesta abajo.
    Mas, Elena Setecasse alcanzó la meta diez minutos antes de que el micro partiera. Desmontó, ni ató al animal y encaró a la otra bestia, esa de la luz que llevaba adentro.   Él no compró. Diez minutos es poca oferta y una mujer bañada en sudores no alienta tifones. 
    Elena Setecasse regresa al paso. Lleva su luz adentro y la guarda. Sabe, siente... Se le hacen otros mil intentos, múltiples armas lleva,  y la galopeada ha de ser culpa de la luz que lleva adentro.
    Comprarás... cuando yo logre acertarte la jugada, y sudarás mucho más que yo, por todo el tiempo que nos esté quedando.
    Yo, Elena Setecasse, te lo estoy firmando.

                                                                                                   Franco Braidotti

11 sept 2012

Yo me llamo...



"Nombrar es el primer acto político, el que reconoce y alude 
a una filiación [...] como un gesto de reconocimiento
 particularmente interpretado. Es decir, donde el otro es más 
que el otro y se significa como alteridad."

Educar: "un sinónimo del trabajo que los hombres justos llevan

a cabo contra todo aquello que haga de los contextos de origen 
un destino inexorable"

Graciela Frigerio (2010)
 "En la cinta de Moebius" en  Educar: ese acto político, Paraná, Ed. Fundación La Hendija
*



Desde que empezó primer grado, tiene muchas preguntas para hacerle al sistema escolar. No sabe formularlas todavía pero intuye, por ejemplo, que hay algo mal en esa repetición diaria de la fecha, su nombre, el de la maestra y el estado del tiempo como fórmula que no tiene nada de mágica para empezar la clase. Y experimenta cierta inquietud cuando la maestra le mira el cuaderno y las cosas no están como ella quiere. No es que sea mala, pero al lado de la seño de presco...  Y la tarde le resulta muy larga para estarse sentado todo el tiempo, y los recreos muy cortos para sacarse las ganas de correr por el patio. 
Lo bueno de que termine el recreo es que viene la fiesta de los pajaritos. Él mira por la ventana del salón cómo bajan a comer los restos de merienda que algún chico dejó caer y  primero dos o tres, luego diez, se van animando hasta que el patio termina regado de gorriones inquietos, picoteando las lajas.
Siempre hace lo mismo, menos cuando viene la de Tecnología. Cuando está ella, se aguanta de mirar por la ventana porque quiere estar atento cuando le hable,  o les cuente cosas de cuando era chica, o les muestre cómo hacer para que los  trabajos no se hundan en un mar de plasticola.


Viene pensando hace rato qué es lo que le gusta de la seño Marisa, pero no puede encontrar una explicación clara. Es buena, es divertida,  habla despacio, le tiene paciencia... pero no es eso, o no es eso solo.

Hasta que una tarde,  los pajaritos eran tantos que no pudo dejar de mirar y, justo cuando levantaban vuelo todos a la vez, la seño Marisa trató de volverlo a la clase diciéndole: "A ver, mi pajarito del monte ¿qué pasa por allá afuera?" 

Y ahí se dio cuenta. 
La miró y tomó aire para hablar, porque necesitaba compartir el descubrimiento.
Era tan lindo...  y triste a la vez... Y le dijo a la seño, Su Seño, cuánto le gusta que le dijese "Pajarito del monte" porque el papá, siempre, le decía Pelotudo.






24 jul 2012

Autorreconocimiento





Para que los hombres no tengan vergüenza
de la belleza de las flores,
para que las cosas sean ellas mismas: formas sensibles
o profundas de la unidad o espejos de nuestro esfuerzo
por penetrar el mundo,
con el semblante emocionado y pasajero de nuestros sueños, 
o la armonía de nuestra paz en la soledad de nuestro pensamiento,
para que podamos mirar y tocar sin pudor
las flores, sí, todas las flores
y seamos iguales a nosotros mismos en la hermandad delicada,
para que las cosas no sean mercancías,
y se abra como una flor toda la nobleza del hombre:
iremos todos hasta nuestro extremo límite,
nos perderemos en la hora del don con la sonrisa
anónima y segura de una simiente en la noche de la tierra.
JUAN L. ORTIZ




   Hay personas cuyos nombres o apellidos hacen honor a la actividad que realizan. Ejemplos como Aldo Mothor (mecánico), Dante Sacco (odontólogo) y Samanta Peloso (depiladora) dan cuenta de la plausibilidad de tal afirmación.
   No obstante, hay psiquiatras que por su excepción confirman la regla y deberían haber optado por otras ramas de la medicina.
   Es el caso de la Dra. Lorena Bueno, que bien pudo elegir la traumatología especializada en miembros inferiores pero se empecinó en trabajar con la mente (de los otros, claro está).
   Miguel, un paciente, llega a su primera entrevista (o sesión), le explica la situación y recibe la siguiente respuesta:
-Ud. padece un notable problema de identidad asociado a una  baja autoestima severa (subrayada por la  idea delirante de que “nadie lo quiere ni le presta atención”) que corregiremos con esto (extiende la receta) y a través de las charlas que tendremos semanalmente. Quédese tranquilo, haga lo que digo, tome la medicación tal como dice la prescripción y en unos meses Ud. será un hombre nuevo, Horacio. Créame.
   El hombre asiente con la cabeza, tímidamente. Agarra los papeles que debe autorizar en la Obra Social, saluda extendiendo su mano y se retira no sin antes hacer una aclaración.
-Me llamo Miguel, Doctora.
   Y ahí sí se va caminando despacio, más tranquilo, hasta la parada del colectivo.


22 jul 2012

La fiesta de Eleuthería



"A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto 
que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco"  
Michel de  Montaigne

   
   Puesto que en Rosario el día del amigo se festeja con (casi) la misma religiosidad que Navidad una ONG interesada en menesteres sociológicos le encargó a Varzotti que investigue el fenómeno.
   A continuación, el abstract que hizo llegar por mail hace unas semanas:

“En principio debemos preguntarnos por qué el 20 de julio y no el 24 de octubre *, por ejemplo, (pues, si nos atenemos a lo cuantitativo, 51 países son más que dos).
No obstante, en virtud de un minucioso trabajo de campo, me consta que tal festividad no reviste la importancia que todos le asignan ya que el 85 % de los entrevistados acepta que se reúne incluso con no amigos  en tanto  lo trascendental es poder salir “y pasarla bien, en grupo”.
Con ello, se observa que para los festejantes el motivo o causa eficiente es secundario ya que lo central es la Realización (en términos absolutos de Realidad y concreción) de una jarana que prescinda de lazos de consanguinidad o de parentesco político”

   De este modo, podemos acercarnos a una primera conclusión y/o afirmación (luego habrá más, seguramente):
Los rosarinos (gentilicio de los nacidos en la segunda ciudad portuaria de Argentina) sólo buscan rajarse y disfrutar de una joda propiamente dicha. El móvil y la razón de esas conductas y necesidades, aún se desconocen. Quizás, para analizar la naturaleza de tales actos, se debería profundizar la investigación haciendo los recortes pertinentes.
                                                                                                                                                     Continuará
* Día de la creación de la unión de naciones.
Nota: se aceptan sugerencias (ya de presunciones, ya de estudios precedentes). Gracias.

19 jul 2012

Encomio de la nocturnidad



“El mundo es más profundo que lo que el día lo piensa”
F. Nietzsche
   
      Los vampiros adoptaron la costumbre noctámbula de los artistas melancólicos y/o deprimidos. Éstos, aún en sus arengas al vitalismo y al cultivo del amor, esconden entre sus líneas (ya escritas, ya pictóricas, por ejemplo) un enigma decadentista que espera un ojo amigo que lo descifre.
     Muchas veces esto no ocurre, y la metáfora de la oruga que fue mariposa es tomada con alegría y optimismo así como la fábula de la cigarra y la hormiga ha sido interpretada cual si fuera un exhorto al trabajo (y no como una denuncia de la  explotación o de la confirmación sensualista de la naturaleza del hombre)

       El Dr. Firpo visitó a Varzotti en su casa:
       -No, amigo ¡no me corra las cortinas! ¡Ud. sabe que odio la luz natural!
      -Primero, dejá de tratarme como si estuviésemos en la cátedra y segundo, el sol desconoce que los deprimidos no lo soportan. ¡¿Qué culpa tiene el astro rey de que el universo le haya asignado la tarea de iluminar?!
     -Todo aquel que ilumina debería saber cuán irritante es el haz que se manda de colado…
    -Vaaaaaaaaaamos… ¿Acaso nosotros pedimos permiso a nuestros estudiantes y discípulos?
    -Bueh, en el caso de que ambos seamos fuente de “refracción”, cosa que dudo, y por eso me jacto, el consentimiento está otorgado desde que se anotan en los cursos…
    -Pero ellos van a buscar conocimiento y nosotros les damos más: luz, sabiduría…
   -Firpo -dice Varzotti restándole sustancia a lo expresado por su amigo y colega- cerrá la cortina, apagame el velador y esperame en el bar después de la cena.
    -¿Viene Margarita?
    -No, sólo espero la noche.



12 jul 2012

PUGILATO DE CAFÉ


"Yo estoy entero aquí, pero partiendo
frases que me dividen y no entiendo."

Rodolfo Fogwill

  



Una vez más, el auditorio aplaudió rabiosamente y el Dr. Firpo se quedó unos minutos firmando ejemplares.
Luego, todos salieron con la satisfacción de haber sido partes de un evento contundente y especial porque así era el perfil de quienes lo seguían: el convencimiento, la fe y el deseo de certezas que sólo Firpo les daba.
Pero entre colegas huelgan las palabras y Varzotti, que lo aguardaba en la puerta, se expidió con una mirada: “Estuviste vago, ambiguo, bifronte, huidizo, amplio, extendido, pijotero… pero la gente salió entusiasmada”
El Dr. sabía que eso era un halago, suspiró aliviado y lo invitó con un café en “Rosetto”

-¿Me pasé con lo de la modularidad del erotismo?
-Naa, estuvo bien, entretenido.
-¿Vos decís?
-Mirá, entre los presentes, yo vi intercambios de teléfonos y direcciones para posteriores encuentros… Van a actualizar la polémica y, seguramente, todo concluirá con interacciones carnales ….
-Oh, el empirismo… Cómo se les impone…

El mozo trae dos cortados y ambos se apuran para pedir un wisky.

-Che, ¿la estás viendo a Margarita?
-Sé concreto, Firpo. ¿Vos querés saber si estoy haciendo “uso”?
-¡Tú lo has dicho! -y sonríe con picardía.
-No. Hace un año que nada, viejo… ¿Y vos?
-Ídem…
Varzotti suspira.
-Oh, el racionalismo…

1 jul 2012

AVEFENIXTA




Vivo sobre la avenida y los sonidos siempre están al palo.
Sin embargo, hoy por la tarde me pareció que se hizo un silencio extraordinario y eterno que fue interrumpido por el extraño ladrido de un perro.
Durante todo ese tiempo (que quizás sólo duró un segundo) sentí que una parte de la ciudad se había detenido como si nada debiera ocurrir, al menos por un rato.
Se me antojó  acordarme del pelado Martínez rascándose la frente, parando la pelota, pensando…
Luego, un espantoso ruido de bocinas festivas me llamó al hoy y al instante para decirme que el viejo, en este caso, como en el '86, hubiera dicho:
-Y... hay que seguir jugando…

25 jun 2012

MI AMIGA LA GRIEGA




Un color invariable rige al melancólico:
 su interior es un espacio de color de luto;
 nada pasa allí, nadie pasa.
A. Pizarnik

      La fachada lisa y desnuda del panteón anuncia que lo privado se guarda adentro. No hay ninguna placa que señale la pertenencia del recinto a la familia Pulantzas, como si con ello se pretendiese eludir visitas indeseadas o, mejor, ocultar la muerte de quien allí reposa.
     Conocí a Felicitas y, durante el tiempo que duró nuestra amistad, advertí que en la casa olímpica los residentes vivían como dioses, entonces supongo que al padre,  (el más insistente en distinguirse del resto de los mortales) la negación del tiempo se le imponía de modo insoslayable.
     La decoración, de lo que en verdad era una mansión, denotaba cierto anacronismo. La escasez de signos, la coexistencia de múltiples improntas, el perfume enrarecido del aire y mi propia amiga, de vocabulario y expresiones  neutras, construían una atmósfera extraña pero placentera.
     Luego, la asiduidad con la que  visitaba el lugar propició una suerte de acostumbramiento al “hábitat” que finalmente me conquistó (pudiendo afirmar, incluso, que atravesar aquel portal implicaba un pasaje maravilloso a otro universo).
     Hubo tardes en las que lamenté el hecho de tener que retirarme... La permanencia se me antojaba deliciosa y notaba algún placer de los anfitriones cuando me extendía hasta la tarde noche. Siempre aceptaba el convite. Siempre. Ellos, no sólo mi amiga, promovían en mí una sensación de privilegio, de estar allí donde uno es elegido y celebrado…
     ¿Qué hacíamos durante esas horas? Leíamos, tomábamos infusiones que Elvira ensayaba para lucirse con otros invitados, cantábamos…
     Una vez, en el parque, cerca de la verja, pudo ocurrir una variación del ritmo, sin embargo, para conservar el motivo por el que fui aceptado, apuré las notas de unos pasos cortos y todo quedó interrumpido como por un traspié que nadie podría notar. Fue como cuando en el baile, ella declinó una pierna, y sonriendo me dijo: “¿Seguimos?”.
     Llegó el verano y con él el fin del ciclo lectivo. Felicitas optó por música, yo ingresé a sociología y no tuve más noticias de la Pulantzas hasta que vi su nombre en la marquesina del teatro donde ofrecía un concierto para piano.
     El repertorio insólito, compuesto de obras poco o nada difundidas, parecía rescatado de un arcón de olvidos. Sin dudas ella misma lo había seleccionado, como siempre, transitando los atajos y huyendo de los conglomerados.
     Estuve tentado de ir sólo para verla, pero me la crucé en la víspera de la presentación cuando se dirigía al auditorio para unas pruebas de acústica.
     En la mañana del diez de agosto, por curiosidad, con premura, abrí la sección Espectáculos del periódico para  leer la crítica.
     El recuadro en el que debía aparecer el sucinto comentario del columnista decía que la función había sido suspendida en virtud de la repentina muerte de la joven pianista.
     Las alusiones eran pocas y se refería el suceso muy elípticamente, por lo que salteé las páginas, y ya en los policiales se ofrecían los detalles.
     El caso no ha sido resuelto aún. Las carátulas cambian con tal velocidad que resulta ineluctable imaginar un juez desorientado e inerme.
     Así, mi urgencia por obtener datos, sumada a la necesidad de llevar las condolencias a la familia, hicieron que atravesara nuevamente el portal.
     La recepción austera y el marcado mutismo no me resultaron ajenos y consideré pertinente marcharme con prontitud.
     Al saludar, la madre colocó en mis manos una llave, la del panteón, y se despidió agregando que sólo existían tres copias.
     Esa consideración exagerada hacia mi persona me hizo presumir que el círculo íntimo era pequeño o quizás nulo.
     Pocos días más tarde, los Pulantzas se instalaron en París escapando del horror que les provocaba la ausencia de la amada hija: la virtuosa, la bella, la desamorada Felicitas.
     ¿Por qué cosas brindamos aquella noche previa al concierto? Tengo en la mente su imagen exultante, la sonrisa plena, la distancia imperativa y absoluta que consolidaba en cada mención de la palabra “amigo”... pero nada más. Es increíble cómo el preferible de mis días se exilió yendo a parar a un sitio inexpugnable.
     De vez en cuando voy al cementerio, me planto ante la fachada lisa y desnuda, pongo la llave que jamás hago girar, y no sé por qué gratitudes o compromisos, dejo una flor en el umbral. Lo íntimo está adentro.



21 jun 2012

DE PREVISORES Y VIVIENTES





      Al muchacho este, su abuela le había contado que a los muertos les proyectaban una película de su propia vida “para que reflexionen y aprendan” y él tomó la metáfora como realidad.
      Por eso, imaginando el purgatorio como una gran sala de cine, se propuso hacer de sus días algo bueno, compacto y taquillero.
      Así, todo el mundo, o mejor su entorno, presume que el casamiento con la hindú, la colección de mariposas, la carrera de aviador y la obstinada tarea de musicalizar “esos momentos” no son otra cosa que un esfuerzo de producción.
      Varzotti, enterado del caso (puesto que el hombre en cuestión era su primo), creyó conveniente desempolvar una antigua interpretación del eterno retorno:
      - A este chico le metieron en la cabeza que todo se reproduce infinitamente… y en la creencia de que vivirá siempre los mismos episodios, se quiere asegurar que parezcan “bonitos”...
      -¿Entonces vos decís que va a seguir con sus pelotudeces?
      -Yo qué sé…  -y  tras el mate final de la charla, se retiró de la casa de su tía pidiéndole que ya no se preocupe por Betito.