11 sept. 2012

Yo me llamo...



"Nombrar es el primer acto político, el que reconoce y alude 
a una filiación [...] como un gesto de reconocimiento
 particularmente interpretado. Es decir, donde el otro es más 
que el otro y se significa como alteridad."

Educar: "un sinónimo del trabajo que los hombres justos llevan

a cabo contra todo aquello que haga de los contextos de origen 
un destino inexorable"

Graciela Frigerio (2010)
 "En la cinta de Moebius" en  Educar: ese acto político, Paraná, Ed. Fundación La Hendija
*



Desde que empezó primer grado, tiene muchas preguntas para hacerle al sistema escolar. No sabe formularlas todavía pero intuye, por ejemplo, que hay algo mal en esa repetición diaria de la fecha, su nombre, el de la maestra y el estado del tiempo como fórmula que no tiene nada de mágica para empezar la clase. Y experimenta cierta inquietud cuando la maestra le mira el cuaderno y las cosas no están como ella quiere. No es que sea mala, pero al lado de la seño de presco...  Y la tarde le resulta muy larga para estarse sentado todo el tiempo, y los recreos muy cortos para sacarse las ganas de correr por el patio. 
Lo bueno de que termine el recreo es que viene la fiesta de los pajaritos. Él mira por la ventana del salón cómo bajan a comer los restos de merienda que algún chico dejó caer y  primero dos o tres, luego diez, se van animando hasta que el patio termina regado de gorriones inquietos, picoteando las lajas.
Siempre hace lo mismo, menos cuando viene la de Tecnología. Cuando está ella, se aguanta de mirar por la ventana porque quiere estar atento cuando le hable,  o les cuente cosas de cuando era chica, o les muestre cómo hacer para que los  trabajos no se hundan en un mar de plasticola.


Viene pensando hace rato qué es lo que le gusta de la seño Marisa, pero no puede encontrar una explicación clara. Es buena, es divertida,  habla despacio, le tiene paciencia... pero no es eso, o no es eso solo.

Hasta que una tarde,  los pajaritos eran tantos que no pudo dejar de mirar y, justo cuando levantaban vuelo todos a la vez, la seño Marisa trató de volverlo a la clase diciéndole: "A ver, mi pajarito del monte ¿qué pasa por allá afuera?" 

Y ahí se dio cuenta. 
La miró y tomó aire para hablar, porque necesitaba compartir el descubrimiento.
Era tan lindo...  y triste a la vez... Y le dijo a la seño, Su Seño, cuánto le gusta que le dijese "Pajarito del monte" porque el papá, siempre, le decía Pelotudo.