25 mar. 2012

Un 2 que mete goles

UN ARTISTA DE LA PLUMA JAMÁS ESCRIBE POR ENCARGO. PERO YO, QUE APENAS SOY UNA OBRERA DE LA ESCRITURA Y DESCREO DE LA INSPIRACIÓN, HICE LUGAR AL PEDIDO Y AQUÍ ESTÁ EL RESULTADO:UN TEXTO PARA N.VARGAS 
(en la víspera del aniversario de su natalicio)


Vargas es un tipo generoso, de esos que llevan el altruismo  hasta sus últimas consecuencias.
Quizás por eso ya está dispuesto a rechazar la fiscalía y asumir siempre la defensa.
No obstante, el capitán del equipo de fútbol en el que juega actualmente hace lobby para que  lo manden de win, bien lejos del arco propio, exceptuándolo de la tentación de colaborar con los rivales.
Pero Vargas es así y prefiere rechazar la gloria propia si con ello alguien se salva o recibe un instante de felicidad.

NOTA: los nacidos el 26 de marzo pertenecen al signo zodiacal  ARIES.

21 mar. 2012

FUTBOLISMO Y EL ARTE DE LA IMPOSTURA




“… la cultura es la trama de significados en función de la cual
los seres humanos interpretan su existencia y experiencia…”
                                                                                        Clifford Geertz

Supongamos que el futbolismo remite (como señala Carrasco*) a la impostura literaria de hacer identitario un hobby.

Entonces pienso en la función de la literatura, en su ESTAR entre las artes. Pienso en Fontanarrosa y en Barthes.

¿La impostura literaria resultaría algo así como un intento fallido de escritura? ¿Una suerte de menester ocioso, desubicado y pretencioso?

Más que pensar, repaso algunas lecturas: FUTBOLERAS, EL ÁREA 18, LAS SIETE VELAS DEL CLÁSICO, VIEJO CON ÁRBOL, EL ÚLTIMO ENTRENADOR, EL PENAL MÁS LARGO DEL MUNDO…

 A Borges no le gustaba ese deporte. A mí me gusta Borges. Y me gusta el fútbol. Por eso SiempreMessi y VamosLacadé. Por eso me conmueve la insolencia de empatar una crónica dominguera(y trocarla en poesía)con las odas más soberbias de la producción universal.

 La audacia de meter el futbolismo en el nicho de los géneros discursivos complejos, me promueven las ganas, el gusto de compartir los sentimientos, los recuerdos, los vértices, y (¿por qué no?)la pertenencia…

Y si en esa trama no hay significados identitarios que rastrear, prefiero ese gol en el ángulo, resultado de la asistencia de uno que le cede al compañero el remate. Prefiero ese acto de camaradería, ese producto colectivo antes que la solitud de una pluma contemplativa, ordenada y compuesta.

*****

Cuando se encuentran en los velorios, los muchachos de zona oeste se juntan en un sector alejado, en un rincón solitario donde se puede fumar. El resto de los asistentes sabe que “ahí” están los de Centella, el equipo de fútbol que el viejo Martínez había fundado en un barrio de la periferia. La gente llora, como es habitual. Los de Centella, no. Aprovechan para hablar (y recordar, que es casi un modo de llorar)
 Hablan del desacierto de la camiseta del '68 y del morfón Gallotti (un flaco que repitió el individualismo a lo largo de su vida no sin cierto éxito que algunas sociedades suelen festejar).
Hablan de goles perdidos.
Hablan de goles errados.
Hablan de goles metidos.
Hablan de goles, y del mediocampo, porque es ahí donde empieza todo.
También le dedican un especial apartado a la defensa porque saben que sin Rabagni, que sin González… hubiera sido imposible la victoria en aquella memorable final de Casilda.


13 mar. 2012

AMOR Y MARX




En una de las últimas conferencias que Varzotti ofreció  sobre el amor (Varzotti era filósofo, psicólogo, antropólogo, economista y sociólogo, entre otras cosas) medio auditorio se expresó con preguntas retóricas para dejarlo pagando. Entonces dio por concluída la charla y se retiró para siempre de esa investigación.


Afortunadamente, un amigo le ofreció una cátedra en la carrera de Teología, y, aunque él era un ateo militante, aceptó.

Años más tarde, mientras Varzotti ejercía como jefe de las cátedras de Hagiografía y Oratoria, un antiguo seguidor desempolvó su teoría y la reformuló ante la sorpresa de la comunidad intelectual  que creía exterminado cualquier vestigio de aquello que consideraban, lisa y llanamente, una paparruchada.

"En virtud de las proposiciones de Lakatos y Popper, presentaré, aquí ante Ustedes, la Nueva teoría económica del amor, basada en los datos que ofreciera el genial Profesor Varzotti" dijo el seguidor durante su ponencia.

Hubo un tibio aplauso, pero ante lo novedoso nadie se resiste (incluso porque existe también la posibilidad de burlarse con la cofradía).


La recepción fue solemne y acompañada de un silencio que confirmaba una gran atención. 

Entonces, el discípulo, que estaba exultante, se despachó con el núcleo duro: 
"TODOS LOS CONCEPTOS DE LA ECONOMÍA, DE MARX A LA ACTUALIDAD, PUEDEN APLICARSE AL INTERCAMBIO AMOROSO REVELANDO QUE EL LLAMADO "MAL DE AMORES" PUEDE SER RESUELTO OBJETIVA, RÁPIDA Y EFICAZMENTE."

A muchas toses se unieron interjecciones varias y, cuando parecía que todo explotaría con carcajadas al unísono, desde el fondo de la sala se oyó la voz de una joven asistente que pidió silencio y respeto para luego realizar algunas preguntas (que posteriormente fueron respondidas, largamente, por el discípulo).

Finalmente, la comunidad científica consideró pertinente seguir de cerca las investigaciones de la nueva teoría en la confianza de que si Martha Farías * (la joven asistente que preguntó mucho) estaba interesada, seguramente el asunto era, cuando menos, atendible.

Martha preguntó: —Plusvalía ¿es por todo el tiempo sobrante que ella dedica a la pareja sin que medie retribución alguna? ¿Naturalización del regalo de ese tiempo sobrante?
                 —¿Lucha de clases porque él presume que ella pertenece a la clase admiradora mientras él, a la de admirados y si ella pretende una alternancia, el hombre dirá que la propiedad del falo la tiene sólo él y por lo tanto, ella deberá resignarse a su única posesión: la fuerza de trabajo?

Martha agregó que, no obstante, no hace falta  una inversión de poderes, que basta con saltear algunas etapas para ir directamente hacia un estado final, hacia un lugar donde las superestructuras resultan innecesarias, donde huelga el Derecho en virtud de la ausencia de colisión de intereses... Un lugar donde la igualdad ya no es la negación de la diferencia sino el goce y el aprovechamiento solidario de esta. 

*Se desconocen los motivos de tanto crédito previo hacia Martha Farías.


NOTA: este blog no comparte el concepto de "igualismo" impulsado por empresa cervecera a través de publicidad que se repetirá, lamentablemente, hasta que aparezca relevante evento deportivo que la reemplace.




8 mar. 2012

Hilario Fuentes, un hombre consecuente.


                                  Para una especie rara de 
melancólicos que prefieren que
 todo sea El pasado (que es lo más 
conservador y estático) en la creencia 
de que sin las presiones de 
"lo porvenir", se salvan de algo que 
se llama vivir.



Se declaró anciano para dedicarse a la vida contemplativa sin las coerciones de los haceres que impone la juventud.
Hilario Fuentes multiplicó por cuatro sus veinte años y festejó a puro brindis en compañía de los amigos, quienes aplaudieron la ocurrencia sin preguntas ni objeciones.
Luego, al rito de iniciación en la tercera edad (consistente en  la lectura de una proclama titulada “Apología de la vejez”) le siguieron agradecimientos y consideraciones finales del muchacho que se despedía sin reparar en el ánimo jocoso que creían advertir los oyentes.
Sin embargo, Fuentes hablaba, decía y escribía “en serio”. Con la copa en su mano distribuyó el manifiesto como una arenga, exhibiendo el displacer que le generaba su ya próxima solitud (si efectivamente como parecía, nadie habría de sumarse a la convocatoria).
El bar cerró las  puertas, el joven, un ciclo y los acompañantes la no aceptación de incorporarse a las lides contra el tiempo.
Entonces caminó por la rambla para agotar la noche y se inscribió como asistente de un nuevo amanecer con sol rasgado por las nubes y templado con el viento.
Presuroso ante la inminencia, se acomodó en la escollera con total permeabilidad. Las olas rompían en sus pies y después se retractaban llevando consigo la tibieza de la piel desnuda.
Las primaveras suelen traer más que flores. A veces, sin que nadie lo note, se inunda la playa con urgencias de verano y aparecen las primeras almas que a nado inauguran los períodos de cosecha, empujando al frío para que se vaya con la música a otra parte.
Al alba, el estreno de geronte observó que la espuma se movía lenta, unos metros más a la izquierda.
La delicada mujer, de insinuantes alcobas deliciosas, era apenas una adolescente. Su conducta lúdica evidenciaba que no estaba allí entrenándose para una competencia sino que disfrutaba de la energía del agua con el placer en ascuas y el deseo pleno, desmadrado e ingenuo.
Con denuedo, Hilario silbó y la chica se le acercó espontáneamente. Sé que estuvieron largo rato dialogando hasta que la luz se puso vertical y ella se marchó.
No ha transcurrido mucho tiempo desde aquel encuentro, pero él permanece ahora tras la ventana evocando ese  romance pretérito, fugaz e imposible que lo dejó fuera de juego. Se repite a sí  mismo que para el amor no hay edad, pero es tan conservador que la diferencia lo perturba (“la multiplicación ya está hecha”, se dijo, “cuatro por veinte… ochenta). Entonces prefiere renunciar antes que transgredir las reglas de la naturaleza. “Es muy joven para mí, y ya me manifesté. Ya no soy dueño del tiempo…
 Hace un instante me comentó que la Sra. Inés Villar, viuda de Morantes, jubilada,  ex Directora de la escuela Del Valle, se le ocurre pertinente.

3 mar. 2012

EL AXIOMA

     La mujer sale a fumar. El ambiente está caldeado y nadie parece darse cuenta. Escucha, intramuros, una discusión que se repite, que ya conoce, y que, a partir de cualquier tópico, deriva siempre en el mismo punto...
      
      —Lo que te pido son unos días de licencia.
      —Acá hay mucho que hacer para que vos te vayas de joda.
      —¡No soy la única responsable! Necesito desenchufarme un poco. Si sigo así voy a explotar.
      —Andááá ¡no exagerés! Lo que vos necesitás me importa un carajo. Tenés que aguantar —se interrumpe al escuchar que llaman y luego sonríe, porque sabe que la ha desarmado— ¡Ahí está! ¿Escuchaste? Nos está llamando ¿Comió bien? ¿Tendrá frío?  ¿No miró mucha tele hoy?
      
      Fin de la discusión. 
      La Mujer sabe que no puede hacerse la boluda. Protesta, patalea, sufre de insomnio pero no puede obrar de otra manera.
      Inútil litigar contra un axioma. 
      Apaga el cigarrillo, hace un bollito con sus deseos y los aprieta en el bolsillo junto al encendedor. Cede su cuerpo a la Madre y se deja llevar hacia donde el niño llama.