5 mar. 2014

"ANTIDOCENTES" AL PALO

A veces la sociedad y los funcionarios se ponen de acuerdo. Esto ocurre muy pocas veces, por ejemplo, cuando de huelgas docentes se trata.
Me preguntaba cuál era el vértice, en qué punto se unían las diferencias y por qué, un acontecimiento poco feliz podía ser capaz de limar asperezas  para lograr este sincretismo ideológico que encuentra en el maestro un enemigo consensuado tácitamente.
Mientras pensaba, escuché el siguiente diálogo:
-Ellos hacen paro y algo le dan...
-Qué vivos, así cualquiera, ¿yo a quién le hago paro, a mi socio?...
-Todos ganamos poco, ellos solos, no...que hagan paro por nosotros también...ya que tienen fuerza...

Quise intervenir, pero soy demasiado diplomática. Seguí pensando y me di cuenta que el dueño de la perfumería y la señora que estaba comprando estaban dándome una respuesta.
La bronca con los docentes es porque la mayoría de los gremios tienen dirigentes que hacen de intermediarios en línea directa con los ministerios o con la patronal sin que la voz de las bases tenga la mínima injerencia. Después están los que sin representantes (o con representantes muy "perezosos) se resignan a un estado de cosas naturalizando la inercia. También aparecen los autónomos sin peso, agobiados por el antojo de los grandes, que sin pena ni gloria se adecuan como pueden esperando que alguna vez no los aplasten.
Finalmente, los docentes: con sus paritarias, la democrática forma de resolver analizando mociones de los delegados, votando la que consideran pertinente, decidiendo en Asamblea...participando...
Quizás es hora de solidarizarse con estos mecanismos que en el marco de una prolija realización de la democracia revelan la necesidad de todos los trabajadores que en el fondo no están contra los docentes sino que inconscientemente desean que lo mismo ocurra en sus sindicatos.
Otra cosa, es cierto que la huelga no es el único recurso, es el último, cuando ya se agotaron todas las instancias de diálogo (Los docentes llevan meses de reclamo que la otra parte quiso dirimir a horas del inicio de clases).
Justo ahora?
Me preguntó un amigo. ¿Justo ahora, con este gobierno hacen paro?. Le respondo que siempre se ha luchado, que no es contra este gobierno, que al contrario, porque este gobierno escucha creemos que es el momento después de un largo período de Estado prescindente.
Ausentismo
Los docentes no faltan mucho más que en cualquier otra profesión. Las ausencias por enfermedad son normales porque se trata de una actividad "insalubre" (por eso las disfonías crónicas, las flebitis, las licencias por estrés agudo...)
A su vez, hay que desmitificar cómo se relevan las ausencias. Por ej: una maestra sube a Vicedirección, la Vice hace lo propio a la Dirección; cada una tiene licencia en su cargo original pero sólo cobra el que ejerce. Bueno, en tres personas ¿tenemos dos ausentes? No, ninguna.
Calidad educativa
Cualquiera puede hacer un relevamiento y se asombrará si observa que en los últimos 20 años los docentes se perfeccionaron mucho (muuuuucho) más que en décadas anteriores. *Sé que añoran a la maestra "normal", pues bien...esa maestra no se capacitaba con el rigor de la actual. ¿Por qué cambió entonces la educación? Cambió la sociedad, y ante este cambio, la escuela tiene pocas herramientas...principalmente porque los docentes han sido desautorizados desde todos los flancos y esa voz que otrora era respetada se ha puesto en cuestión no solo para los alumnos sino también para los padres.
La maestra "normal" poco sabía de Freire, o de Ferreyro, o de Habermas, o de Deleuze, o de Chomsky o de Saussure..pero su palabra tenía validez en aquella coyuntura. Ergo, si deseamos mayor calidad educativa, hay que devolverle autoridad a los docentes (la justa, no la de antaño, no la autoridad autoritaria sino la necesaria para construir contratos pedagógicos eficaces) . Hay que devolverles dignidad y tiempo (sugiero lectura de "Tiempo libre"de Adorno)
El asunto es complejo y que haya debate significa que todos deseamos una resolución equitativa que beneficie a todos y no perjudique a nadie.

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