21 nov. 2011

UNO MÁS

Uno más

Eros y Tánatos se reunieron en un bar. Conversaron largamente acerca de la tensión que los mantenía unidos pero objetaron la ausencia de un verdadero poder vinculante. Con eso del albedrío, la cosa se había edulcorado y a ellos no le dejaron más función que la de azuzar.
En eso estaban cuando la vieron. El gesto cómplice, instantáneo, se confirmó con una sonrisita al unísono. “Buena presa” dijo uno. “Buena presa” dijo el otro.
Resulta que a ella le regalaron un vestido, se lo puso, y salió a caminar porque se sintió bonita. Las vidrieras le devolvían una imagen que la conformaba y no dudó en revolear el pelo para ajustar la estética.
Faltaron los piropos (incluso los más guarangos), pero eso no impidió que Amanda regresara a su casa plena, satisfecha y con ganas.
Y, en la puerta, justo antes de abrir, empezó todo…
Jorge era un tipo común y prefería que lo llamen “el desafinado”; no porque cantase mal, sino porque había muerto y vuelto a vivir. Vampiro, un vampiro más, un vampiro normal que no necesita descripción. Ya se sabe qué son, qué hacen, de qué se alimentan….Huelga explicar al desafinado.
Lo cierto es que él estaba allí tocando un timbre del mismo edificio cuando la vio y no dudó en tomarle el hombro para hacerle una pregunta cualquiera.
Común, sí, pero elegante, bien puesto; de esos que no largan el pucho cuando están usando las manos para arreglar cosas o tocar la guitarra; de esos que al mirar inclinan levemente la cabeza acompañando con una mueca el gusto por lo que ven.
La mujer que chillaba por el portero eléctrico se quedó preguntando. Y Jorge, apoyando toda su mano con gran presión sobre el resto de los timbres, tomó impulso, se plantó firme y la invitó a un café.
Ahora?/ sí, ¿ porqué no?/
Un bar. Otro distinto al mencionado antes. Ninguno habla, sólo se escrutan con delicadeza.
Aman-da: hay amor, hay mando…qué combinación…./¡ ja, qué observador!/ ¿Ama Amanda?/ ¡ay!, pero qué jueguito tonto! / ¿el de mis palabras?/ sí…es una tontería…
Dialogaron, intercambiaron visiones, preferencias, pasados y deseos. Estos últimos se encargaron del resto y llevaron las palabras por los senderos necesarios para cumplir, regocijarse y continuar con otros intercambios menos simbólicos y más reales.

-Qué hacías en el edificio?
-Nada…
-Sí, tocaste el timbre del octavo…
-Ah, sí, buscaba a la enfermera.
-Por?
-Por nada especial…´

A él le pareció que se habían juntado dos noches. A ella también. Pero la aurora, esa exigente y luminosa creación que trae con ella los nuevos días y (prescribe que hay mucho para hacer, y que no hay que perder la mañana, que hay que aprovechar el tiempo, y que después cierra todo) llegó.
Minutos antes, Jorge salió corriendo por cuestiones obvias, arrastrando consigo muebles y sábanas. “Después te explicoooooooo”, se le oyó exclamar desde el ascensor, pero para ella, esa frase de molde fue como una daga en la frente y lloró el resto de la jornada mientras se reprochaba haberse jugado otra ficha en la confianza.
Empedernida. Siempre apostaba. Siempre perdía. Pero es así, los jugadores compulsivos no escarmientan.
Sin embargo, como si nada hubiere ocurrido, o mejor, cumpliendo con su promesa, Jorge llegó a las 21 hs. para explicarle todo.

-Tengo que hablar con vos, por favor…
-Creo que merezco un argumento válido, ¿no?
-Sí, por eso vine, y porque acá me siento protegido. Tu ateísmo me favorece...
-¿?
-Bueno, es una historia sencilla, sólo requiere de una mente abierta, capaz de comprenderla.
-Te escucho…estoy abierta a cualquier cosa.
-“Hace veintidós años, tuve una gran alegría; el segundo gol de Maradona ya me había conmovido lo suficiente; pero el campeonato…el campeonato fue más de lo que esperaba. Yo era futbolista, y como todos, soñaba con la selección aunque no pasé de la reserva de Central Córdoba. Recuerdo que el nieto de Gabino Sosa, Rodo, me decía: “tranquilo, ya vas a llegar…Acordate de mí cuando fui al Maracaná….quién iba a decir que lo lograría..pero fui….”
Lo cierto es que ganamos, salimos campeones y me fui a festejar, como todos. Era una alegría inesperada, desbordante…
A la una, me volví a casa, la música era otra de mis debilidades y ansiaba escuchar el disco que Laurita me había regalado para mi cumple. Una mina divina …”

-Ajá…
-Sigo: Y me encerré en la habitación…y bueh…palmé.
-¿Te desmayaste? ¿Te dormiste?
-No, me morí….
_¿?
-Sí, sí…de muerte natural. Un caso extraño de euforia…
-¿Me estás cargando?
-Te dije que era necesario que abras tu mente. ¿Sigo?, ¿puedo seguir?
-A ver, dale
-“ Fue mi vieja la que me encontró. Y bueno…todo lo que sigue es obvio….Pero pasaron unos días , y mamá que no se resignaba….buscaba la forma….preguntaba y no sé cómo se enteró de esta mina…”
-Laura?
-No, no, Remigia. “Bueno, la trajo a la que era mi casa, hablaron, y de ahí se fueron derecho para el cementerio. No sé cómo hicieron, no me lo contaron, pero abrieron todo, Remigia me mordió el cuello y reviví. Así como lo escuchás. Yo no entendía nada, pero vi a la vieja, ahí parada, llorando de alegría y me pareció que estaba todo bien y me desmayé otra vez. Horas más tarde me desperté en un colectivo que iba para Buenos Aires. Yo seguía medio dormido, obnubilado y mi vieja me empezó a explicar que ella se había mandado una macana y que toda la policía de Rosario la estaba buscando (era mentira, naturalmente, pero le creí): ¿Qué hiciste?/ robé/ Uy…qué vieja boluda!!!!!/ Bueno, ahora nos vamos a Buenos Aires, y ahí estaremos felices y tranquilos…

-¿Y el resto de tu familia?
-Justamente, mi mamá estaba empecinada en revivirme porque no nos teníamos más que el uno al otro; Nadie…Laurita, lo único que había era Laurita….
-Tu novia..?
-Naaaaaaaa, la piba del tercero…“Bueno, llegamos a Buenos Aires y acá empezó nuestra nueva vida y fuimos felices hasta que murió mamá, hace unos meses. Ahora estoy solo y soy vampiro. ¿Entendés?
-¡Sí, claro!, absolutamente….

Al principio, Amanda fue escéptica, pero luego, las pruebas ( la del espejo, la de la cruz, la del ajo…) flexibilizaron su postura y creyó. Quizás el enamoramiento ayudaba y a más de creer, comprendió  y sintió que debía acompañarlo, estar con él, ayudarlo.
El desafinado agradeció la gentileza y quién sabe por qué cosas de la naturaleza o el bajo fondo, el tipo se lució como los vampiros modernos con una declamación de envergadura. Con ese cierre de versos que mezclaban a Baudelaire con Bécquer como en un claroscuro, Amanda explotó en sollozos y lo abrazó amagando risas de felicidad y él, más lúcido que nunca, creyó conveniente una estocada final y deslizó una frase de George Sand: "Dios pone el placer tan cerca del dolor que a veces lloramos de alegría.", le dijo al oído.
Y, aunque no sonaban polonesas, las caricias cinematográficas los envolvieron con justicia.

-Te puedo besar?
-Sí, podes besarme, tocarme…como anoche…no pasa nada
-No me convierto?
-No, sólo si te muerdo y bebo de tu sangre….
-Ah…me da miedo eso…
-No temas, no estoy sediento sino de amor…
-Por qué lo de “desafinado”?
-Y , porque fui finado y volví…!
-Pero entonces sería el des-finado….
-Es lo mismo….¿no es ocurrente?
-No sé…

Las frases cursis también parecen componer el repertorio standard de los vampiros. Es posible que ello sea en virtud de que cuando un vampiro se enamora, se vuelve tan estúpido como cualquiera. Estúpido y verdadero, porque nadie cree un recitado gongorino cuando se está en el exacto punto de la “comunión carnoespiritual”…
Y así, sin reparos teológicos, metafísicos y/o científicos, se puede afirmar que el noviazgo que comenzaron fue normal, común…Sí, no podían contraer enlace civil, mucho menos religioso, pero la convivencia era buena y suficiente para comprometerlos.
Pero pronto , o no tanto, los ánimos de la cotidianidad exigían renovaciones , al menos para ella que deseaba mostrarse con él durante el día, disfrutar de unas vacaciones en el mar, ver un amanecer abrazadita a su hombre…
Por tanto, las crispaciones no tardaron en normalizar esa pareja que paulatinamente empezó a frecuentar las rispideces de las discusiones vanas y mediocres de la vida conyugal.

-El que no puede sos vos…
-Eso lo sabías…
-Hacé algo entonces….
-No sé qué…
-Algo, la rutina nos está separando….
-Bueno, vayamos a Transilvania, seguro que allí podremos ampliar nuestro núcleo social….
-No, ya te dije que no.
-A New York, allá hay muchos también.
-No, esos pueden salir de día, no quiero diferencias…
-Pero salen de día porque son de otra especie….entendelo….
-No importa, hacé algo,¡ y que sea ya!
-Londres, nos vamos a Londres…El mismo que me hizo el documento y el pasaporte tiene lugares para ubicarme…
-¿Si?
-Si, de sereno, en un estacionamiento….

Y fueron a Londres. Apenas establecidos, Amanda demostró su felicidad, pues, con sutiles miradas le sugería a Jorge que eso era lo que necesitaban y que ella había hecho bien en insistir. El gesto de “te dije”, era diario, y él lo recibía con placer, gustoso de verla radiante y suya:

-¿Vos sentís que soy tu amor?
-¡Obvio!
-¿Cómo lo sentís?
-Lo percibo, intuyo que sos mi alma gemela…

(Jorge procuró hacerse el distraído, como si no hubiese escuchado esa frase….)

-Pará , pará…no te enojes…ya sé que vos no tenés alma, pero para mi es como si la tuvieses….te amo así, como sos…

Entonces, entre sonrisas y besos, le cerraron la persiana al día, se fueron al sótano, e hicieron el amor con grata emoción.
Ya exhaustos, Amanda enciende un cigarrillo.

-Me encantó esa gente
-Si, piolas…
-No parecen….
-Bueno, yo tampoco….
-Si, ya sé…pero es que son tan naturales….no sé….frescos…
-Te vi que conversabas animadamente con Lisa…
-Una divina….sí. Me contó que su pareja no es.
-Claro, son mixtos, como nosotros…
-Sí, pero ella me comentaba que le hace ruido el tema.
-Y, es difícil para nosotros…
-¿Para vos también?
-Sí, naturalmente…

Apretó el filtro en el cenicero sellando un pensamiento que se le cruzaba en el instante y se vistió para ir de compras.

-¿Tan linda para ir al hospital? ¿Te gusta John?
-Encima que voy…Si no te gusta, esperá la guardia y vas personalmente el domingo...-llora-O acaso te pregunto qué vas a hacer dentro de cincuenta o cien años cuando yo no esté…Claro, para mí, el cometa Halley sólo pasa una vez…
-Bueno, bueno, no te enojes…era un chiste…-la abraza-

Amanda estaba decidida, el verano inglés le traía vientos nuevos, leves, tibios, susurrantes. Vientos que otrora no significaban nada. Vientos que despabilan, que rozan sin querer, que hablan al pasar dejando una estela imperceptible, dudosa, brumosa.

-Quiero ser como vos.
-Ya lo hablamos esto….
-Estoy decidida.
-¿Para qué?. No hace falta…
-A mi sí me hace falta
-Siempre con la Falta…lo tuyo es edípico…
-Lo mío es amor.
-Pero no es necesario.
-¡Para mi sí!
-¡Para mi no!
-¿Se lo pido a James?
-Pará, Amanda, estás buscando problemas, ¿no sos feliz?.
-Sí, por eso…
-No entiendo…
-Sabés cuál es la preocupación del marido de Lisa?
-No
-Bueno, a él le preocupa qué ocurrirá con su mujer cuando él muera ¡¿Entendés?!!!
-No…
-Que a mí también me preocupa eso…. y no quiero dejarte nunca, ¡nunca….!

No se convenció rápidamente, pero la idea del amor eterno lo sedujo. 
Jorge sabía que era una posibilidad hermosa y lo meditó durante algunos días hasta que lo hicieron. (Eros observaba; Tánatos, ya se había ido.)

-Ahora soy como vos…
-Sí…
-Siempre juntos…
-Sí…
-No te preocupes por mí, estoy feliz…. ¡Feliz!
-Veo…
-¡¿Qué te pasa, Jorge?!...

A Jorge le pasó que dio un portazo y salió a caminar. En el Picadilly había algunos amigos, entró y se procuró consuelo en los hombros de Lisa.
-¡Lo hizo!
-¡¿Si?! , ¡lo sabía!, ella te ama en serio...¡te felicito Georgie!
-¡No, Lisa!; ¡no me gustan las mujeres vampiro!!!-exclamó desorientando a los presentes.

Los mixtos, Susan y James se buscaban entre sí para hallar una explicación y le clavaban la vista a Jorge con tácita interpelación.

“Toda la vida…siempre…”- repetía.

Y después de eso, se retiró como si no quisiera llegar a la puerta. Como si no pudiera tomar ningún camino.

                                                                                                             La Vane
                                                                                                              (Amy)



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