A fines del S XIX, un joven de 16 años
escribió un poema imitando el estilo de John Milton y lo se lo vendió a un
coleccionista. Este, lo hizo circular por toda Europa que aplaudió el
descubrimiento del texto inédito y se olvidó del pibe.
Años más tarde, un experto en poesía
inglesa, que primero había dado por bueno el material, tuvo una sospecha por
una palabra que no se adecuaba al utillaje miltoniano. Una palabra entre las
otras más de 500 palabras que se desparramaban en decenas de versos.
El Dr. Timson pidió licencia y se
dedicó a estudiar el gran hallazgo… lo escrutó, lo analizó, lo contrastó, lo
atravesó, consultó con un tribunal de la Universidad de Cambridge… y llegó a una
conclusión: el poema era falso.
Días más tarde, el joven fue
arrestado por estafa y a nadie, nunca, se le ocurrió pensar que el preso era un poeta... quizás el mejor poeta que había dado Inglaterra en los último doscientos años.
Algo similar pasa con Messi. Muy similar.
Maradona afirma que Lío recibió un premio que no merecía... Extraña observación de quien se jacta de ser deportista, futbolero y argentinísmo al palo.
También, hay quien asegura (no lo sé) que CFK abrazó con mayor efusividad a Romero y a Mascherano porque tal vez deseaba expresar el pedido nacional y popular; un pedido que bien pudo haber impulsado el Dr. Timson.
Me duele. Me duele ese poeta al que le quitaron la posibilidad de escribir su mejor libro. Me duele que a nuestro diez actual le arrebaten la autoestima. Me duele la injusta vara de los pretenciosos que, de tan ciegos, no pueden mirarse en un espejo.
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