19 jul. 2012

Encomio de la nocturnidad



“El mundo es más profundo que lo que el día lo piensa”
F. Nietzsche
   
      Los vampiros adoptaron la costumbre noctámbula de los artistas melancólicos y/o deprimidos. Éstos, aún en sus arengas al vitalismo y al cultivo del amor, esconden entre sus líneas (ya escritas, ya pictóricas, por ejemplo) un enigma decadentista que espera un ojo amigo que lo descifre.
     Muchas veces esto no ocurre, y la metáfora de la oruga que fue mariposa es tomada con alegría y optimismo así como la fábula de la cigarra y la hormiga ha sido interpretada cual si fuera un exhorto al trabajo (y no como una denuncia de la  explotación o de la confirmación sensualista de la naturaleza del hombre)

       El Dr. Firpo visitó a Varzotti en su casa:
       -No, amigo ¡no me corra las cortinas! ¡Ud. sabe que odio la luz natural!
      -Primero, dejá de tratarme como si estuviésemos en la cátedra y segundo, el sol desconoce que los deprimidos no lo soportan. ¡¿Qué culpa tiene el astro rey de que el universo le haya asignado la tarea de iluminar?!
     -Todo aquel que ilumina debería saber cuán irritante es el haz que se manda de colado…
    -Vaaaaaaaaaamos… ¿Acaso nosotros pedimos permiso a nuestros estudiantes y discípulos?
    -Bueh, en el caso de que ambos seamos fuente de “refracción”, cosa que dudo, y por eso me jacto, el consentimiento está otorgado desde que se anotan en los cursos…
    -Pero ellos van a buscar conocimiento y nosotros les damos más: luz, sabiduría…
   -Firpo -dice Varzotti restándole sustancia a lo expresado por su amigo y colega- cerrá la cortina, apagame el velador y esperame en el bar después de la cena.
    -¿Viene Margarita?
    -No, sólo espero la noche.



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