1 jul. 2012

AVEFENIXTA




Vivo sobre la avenida y los sonidos siempre están al palo.
Sin embargo, hoy por la tarde me pareció que se hizo un silencio extraordinario y eterno que fue interrumpido por el extraño ladrido de un perro.
Durante todo ese tiempo (que quizás sólo duró un segundo) sentí que una parte de la ciudad se había detenido como si nada debiera ocurrir, al menos por un rato.
Se me antojó  acordarme del pelado Martínez rascándose la frente, parando la pelota, pensando…
Luego, un espantoso ruido de bocinas festivas me llamó al hoy y al instante para decirme que el viejo, en este caso, como en el '86, hubiera dicho:
-Y... hay que seguir jugando…

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