15 feb. 2012

Suplemento femenino de Maquiavelo in love

para  H. Brienza


     Con 12 años de matrimonio, mi prima (que es una suerte de  gurú de las parejas en reuniones de mujeres) responde todas las inquietudes de solteras y “mal casadas”. Por eso vale homenajear su altruismo y la lucha desinteresada en favor de la conservación del amor (y/o las uniones).
    Para ello, a continuación, su decálogo acerca del tratamiento al que deben ser sujetos (y sujetados) los maridos, novios y pretendientes (ella no incluye amantes por considerarlos fuera del orden vincular):
  1. Aplicar la sentencia de la vieja de Zarathustra, pero al revés (como hizo Marx con Hegel): “si vas con hombre, lleva el látigo”
  2. No mostrar satisfacción, pues la misma promueve que el varón se duerma en los laureles.
  3. Mostrar insatisfacción: ello les quita autoestima y procurarán mejorar sus perfomances.
  4. Omitir frases y palabras cariñosas del tipo “Te necesito” “Cielito” “Encanto” o “No puedo vivir sin vos”. Estas generan constricción, sensación de asfixia, fobias y hartazgo liso y llano.
  5. Elogiarlos dejando en claro que no recibirá halagos de ninguna otra fuente: “Yo sé que todos dicen que sos feo, pero a mí, no sé por qué , me encantás gordo y todo”
  6. Practicar la bipolaridad: afectuosa y  hostil en la misma jornada (con 5 o 6 horas de diferencia es lo ideal).
  7. Olvidar todos los aniversarios.
  8. Jamás decir “Te amo”, plantarse sólo en el  “yo también”.
  9. Hacerlo participar de los encuentros con  amigas… deleznables.
  10. Amar, ficcionalmente, a la suegra.
                                                                      
Nota 1: Mi prima es buenita.
Nota 2: Cinco veces me preguntaron si este decálogo era "en serio" y si mi prima "verdaderamente" dice "estas cosas". Conclusión: el animus iocandi fue fallido, ergo, este texto ya no tiene razón de ser (cuando pueda, lo quitaré)

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