27 may. 2012

FUTBOLISMO Y BERTOLT BRECHT



“Entendemos por grupal aquel campo de interconexiones, de entrecruzamientos de lo individual, lo institucional, lo social, etc., donde surgen acontecimientos y procesos compartidos (imaginarios, reales, etc.) entre sujetos que persiguen objetivos comunes…”, 
Souto, M.



Con un desempeño brechtiano, la participación del canaYa en el campeonato lleva hasta las últimas consecuencias el concepto de juego colectivo.
Lequi está lesionado y la hinchada se preocupa, pero el diagrama planteado por Rosario Central manda relevo con Pepino y la ausencia  ya no se impone.
Evidentemente, el equipo funciona como tal, y en el trabajo de mesa el reparto de funciones no reconoce jerarquías ni estrellatos sino que se propone construir los roles según las necesidades del “cuerpo” técnico, cuerpo que excede  la Dirección para reinventarse como organicidad y organización vinculada al concepto de dinámica de grupo.
Así, toda presentación es resultado de un diálogo previo, de un análisis del juego de cada adversario que se traducen en una serie de novedades  relacionadas a un conjunto de estrategias ad hoc, únicas, preparadas y pensadas para el caso concreto.
Por eso, una vez en escena, cada jugador se vuelve, en ese instante (lejos de los problemas de cartel y de la atadura a roles protagónicos de salvataje) feroz y maravillosamente imprescindible.
Entonces, el goleador no nace, mejor se hace, y los castillejos que se construyen en el aire no son sino el producto de un sueño compartido, de una tarea fina. El resto (el ascenso o la gloria) le pertenece, en parte, a los hados.

NOTA: Acéptese la parcialidad de quien suscribe ya que que la objetividad, y acaso la neutralidad, no figuran entre las pretensiones de este blog.

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